Un día, el Rey lo mando llamar
Acabó la guerra, volvió a su castillo, rapido preguntó a su esposa porque no le habia enviado cartas... pero su mjer estaba muy seria y fria. En vez de responder, lo que hizo fue avisar al caballero de que se iria tres dias fuera del pueblo por "motivos familiares".
Se le declaró culpable, no importaba que no hubiera pruebas..., en realidad, era todo una farsa, un caballero real no pude estar mal mirado, y ahora con la sentencia del juez, tenían la excusa perfecta. Le echaron del cuerpo de caballeros reales.
Sin el titulo de caballero, nuestro protagonista caminaba por el pueblo, la gente lo miraba, lo señalaba, ya no tenia el respeto de la gente, poco importaba que su infidelidad fuera cierta o no, la simple creencia del pueblo la convertía en realidad.Sin respeto, sin la condición de caballero, nuestro héroe fue a su castillo, pero su mujer no estaba, en su lugar una nota:
"Caballero, me voy del pueblo, no me merezco un infiel por esposo"
El caballero, bueno, el aldeano, no podía creerlo, pero lo mejor fue cuando se entero de que ya tampoco tenia sirvientes... ¿quien quiere servir a un infiel mal mirado?
Triste, hundido y solo, el caballero pasaba noches largas y amargas en su castillo. Sin combatir, pues no era caballero, ni comerciar, pues nadie se quería relacionar con él, el caballero no tenia dinero, y para poder segur comiendo, tuvo que vender todas sus posesiones, se quedo sin caballos, sin aramas, y, poco a poco, hasta sin castillo.
Esta es la historia de alguien que de tenerlo todo pasó a no tener nada.
pero ¿creéis que se iba a rendir?. No, al caballero aun le quedaba algo, su posesión mas preciada, su vida. Y estaba dispuesto a apostar todo lo que tenia por ser quien quería ser.
Y de pronto la vio, esa montaña lejana, donde se esconde el dragón, pensó que si mataba lo mataba volvería a ser caballero, volvería a tener el reconocimiento de pueblo.
Así que, por la noche, cogió una lanza y un escudo de la forja, y, con todo su coraje, salió a lo que seria seguramente una muerte segura.
El camino era largo y duro, pero era mejor ser libre de escoger que hacer con tu vida que estar muerto de hambre en una vida que no es la tuya.
Llegó, subió a la cueva del monstruo, estaba nervioso, temblaba, pero eso no le detuvo. Cuando entró en la cueva, la suerte estaba echada, los nervios, desaparecidos, no había miedo, había espíritu guerrero ante lo que viniera.
Pocos saben lo que ocurrió en esa cueva, unos dicen que luchó bien, otros que mal, que se mereció lo que le pasó, pensaran lo que pensaran, allí estaba nuestro héroe, sangrando, sin escudo, con una lanza rota a su lado, y apunto de morir.
El caballero había luchado contra el dragón, había dado lo mejor de si mismo, había perdido, y ahora le queda su ultimo aliento.
Empezó a recordar, su vida, su infancia, su juventud, el momento en el que conoció a la dama, el lugar en el que se imbistio caballero...
Empezó a recordar por que estaba allí.
Recordó la vista con el rey, las cartas de amor, la preocupación cuando no le llegaron, cuando se amada se fue sin sonreirle, su ansiedad mientras estaba fuera y su sensación ante el rumor. ¡Todo esto le había impedido disfrutar de la batalla, de sus caballos, y de su vida!
El caballero se dio cuenta de todo los momentos que podría haber disfrutado, y se arrepintió de haber dejado que sus preocupaciones, inútiles, los arruinaran.
El caballero sonrió.
Se dio cuenta de cuantos momentos perdemos, simplemente por no disfrutarlos, y pensar en lo que deberia o no puede hacer.
Pero, ¿que creéis? ¿que esto acaba aquí?
No, la historia no acaba aquí, aquí es donde empieza. Por que en ese momento, justo en ese momento, el Caballero... despertó
Era solo un sueño. O una pesadilla, como se quiera mirar.
El caballero era solo un escudero de 16 años, un escudero bastante malo por cierto. Perdía demasiado tiempo preocupándose de ser bueno y ganar que en aprender y disfrutar del entrenamiento.
El escudero, o caballero, no podía creer la clase de sueño que había tenido.¿Había presagiado su muerte? ¿era solo una tontería?... en cualquier caso, el escudero meditó...
Sueño o realidad, lo cierto era que perdía demasiado tiempo preocupándose, y que no disfrutaba de algo que le encantaba hacer...
Simplemente, cambió. El joven empezó a disfrutar de los entrenamientos, de las batallas, de los caballos... y de pronto...
...
Bueno, esa es otra historia, y como dijo Ende, sera contada en otro momento.
9 de Enero de 2011.

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